
Éstas son algunas de las mascotas más celebres que los juegos Olímpicos ha tenido.
Todos ellos son motivos clásicos de la identidad corporativa que se relacionan con el acontecimiento deportivo mundial de los anillos coloridos: los Juegos Olímpicos. Cada cuatro años, la ciudad donde se realizarán las olimpiadas genera una serie de elementos visuales y gráficos que se reproducirán incesantemente durante el mes que duran estas pruebas deportivas.
Existe una parte del branding olímpico elemental que no deja indiferente a nadie, son las mascotas olímpicas. Te mostramos algunas de las mascotas más icónicas.

Durante los Juegos Olímpicos de invierno de Grenoble en 1968 surge Shuss, el primer personaje de las olimpiadas. Era una bola roja sobre unos esquís, tenía el cuerpo con la forma de un rayo y hacía zig zag sobre un pie. Fue diseñado por la animadora Aline Lafargue en tan solo una noche.

La primer mascota oficial de los Juegos Olímpicos fue Waldi, un perro salchicha ideado por la diseñadora gráfica Elena Winschermann para las olimpiadas de Munich 1972. Winschermann formaba parte del equipo del diseñador Otl Achter, responsable de la identidad gráfica de los Juegos.

En Moscú 1980 se originó esta mascota. Se catalogó como la primera mascota olímpica en convertirse en una auténtica marca estrella: el oso pardo Misha. Una mascota que hoy en día, la imagen de este oso, sigue decorando los souvenirs de las tiendas de recuerdos moscovitas.

En el 84 le tocó a Estados Unidos organizar los juegos en la ciudad de Los Ángeles. Bob Moore, uno de los legendarios artistas de Disney, diseñó a un águila calva llamada Sam. La mascota tenía una gran similitud con los personajes de la factoría de animación y llevaba un sombrero y pajarita con los colores de la bandera estadounidense.
Como curiosidad, se tenia la opción de elegir como mascota a un oso, emblema de California. Pero se descartó por los juego olímpicos anteriores.
Su nombre funciona como otro icono de la cultura estadounidense: el famoso Tío Sam. Además, las alas se dibujaron para que funcionasen como "brazos" y las plumas como "dedos", así era más fácil adaptar la figura de la mascota a las distintas ilustraciones.

Si hay una mascota que puede competir con Misha en términos de popularidad y reconocimiento es Cobi, la mascota oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, diseñada por el ilustrador y diseñador Javier Mariscal.
Con su personaje, Mariscal quiso huir de la forma atlética y los héroes imposibles, buscando un diseño amigable y cercano, con el que cualquiera pudiese identificarse.